¿Qué es?

Es una inflamación aguda de la fascia plantar, banda de tejido elástica situada en la planta del pie que amortigua el impacto al caminar. La práctica de deporte, el exceso de peso, la utilización de calzado inadecuado pueden dañar esta aponeurosis.

Las causas

El espolón es una de las causas de la fascitis plantar, no es la única. El espolón es una protuberancia ósea formada en un lado de la curvatura ascendente del hueso del talón o hueso calcáneo. La presencia de esta estructura causa la inflamación de los tejidos adyacentes, entre ellos la fascia, y al igual que la fascitis plantar produce dolor y dificultad al caminar.

La fascitis plantar se produce habitualmente por una sobrecarga gradual y progresiva de la fascia plantar. Las causas que predisponen a su aparición pueden ser un exceso de carga en el pie (causada por correr largas distancias, especialmente en terrenos desfavorables con pendientes pronunciadas o superficies desiguales), la utilización de un calzado inapropiado (con una suela demasiado blanda o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón), los pies planos o excesivamente arqueados, un exceso de peso, la presencia de un tendón de Aquiles tenso (el tendón de Aquiles es el que conecta los músculos de la pantorrilla al talón), la debilidad del músculo sóleo (es el encargado de la flexión de la planta del pie), la edad (la fascia plantar va perdiendo elasticidad) y la pérdida de la capa de grasa presente en el talón que amortigua gran parte del impacto recibido por el pie, también disminuye, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.

Los síntomas

El síntoma principal es un dolor plantar a nivel del talón o en la zona media de la planta del pie. El dolor se siente normalmente en la base antero-medial del talón, y suele intensificarse por las mañanas por la rigidez que se presenta durante la noche, y al realizar ejercicios que demanden de un aumento mayor de la carga sobre la zona. El dolor va cediendo a lo largo del día y mejora con el descanso. Si se produce una marcha prologada el dolor suele empeorar, aunque también es posible notarlo simplemente estando de pie o incluso en reposo. A veces el dolor puede acabar alcanzando el tobillo o incluso los dedos de los pies.

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